¿Cómo ha incursionado la cibercultura en la política, la estética, la educación y en general en las relaciones sociales?




¿Cómo ha incursionado la cibercultura en la política, la estética, la educación y en general en las relaciones sociales? 





La cibercultura ha incursionado en todos los ámbitos, no hay campos vedados. Baste con decir que durante las épocas de campañas políticas los candidatos hacer llegar sus mensajes proselitistas a través de mensajes de texto a los equipos de telefonía móvil, las redes sociales se inundan con imágenes y frases de campaña, los debates televisivos aparecen también en diferentes páginas de medios de comunicación y las páginas oficiales de cada campaña difunden los idearios y propuestas de los candidatos con profusión. Todo es un carnaval cibernético de la política regional y nacional. Internet se constituye en un centro de operaciones para difundir y visibilizar a los candidatos e impulsar sus imágenes a nivel nacional e internacional. También los movimientos de oposición se sirven de los mismos medios para contradecir y denunciar. Definitivamente ha cambiado la forma de hacer política.



La educación es otro campo que  se ha visto renovado con la incursión de los medios informáticos, las aulas de clase tradicionales van quedando obsoletas y cada vez gana más espacio la educación virtual. El conocimiento se ha democratizado por decirlo de alguna manera, está al alcance de todos a tan sólo un clic de distancia. Basta con tener acceso a un equipo de cómputo y conectividad a la red y ya estamos en el mundo del conocimiento. Aun las instituciones de educación presencial y tradicional, implementan todo un andamiaje cibernético para facilitar el acceso a plataformas de conocimiento que dinamicen el proceso educativo. Así las cosas, el sentido de la escuela como institución también cambia y su razón de ser se justifica por su carácter formador y socializador, el conocimiento es solo un componente del que ya no solo es portador el maestro.



Ahora bien, hay un campo que pareciera intocable porque toca las fibras más profundas del ser humano, aquellas capaces de estremecerse frente a la belleza y que convierte al hombre en un ser sensible, en sujeto estético. Pero hoy por hoy es preciso estar preparados para asumir de forma más vital y profunda las nuevas categorías que el arte está presentando y seguramente presentará en los próximos lustros. Estamos ante un cambio tecno-cultural que modifica “las nociones de arte, de ciencia, de hombre…abriéndolas a significaciones profundamente renovadas” (A. Renauld, 1996). Nuevas imágenes pixel; nuevos imaginarios pantallizados que generan una visualidad cultural distinta a la tradicional y que modifican lo axiológico, lo epistemológico y lo estético.
Los universos estéticos se rinden ante la incursión de la tecnología y es necesario resemantizar el concepto de arte para comprender la nueva sensibilidad estética.



Para finalizar abordaré el tema de la cibercultura y las relaciones sociales, estas últimas profundamente modificadas pues pasaron de la frontalidad al ciberespacio, que facilita y posibilita la relación entre las personas venciendo las barreras de la geografía. Gracias a los medios tecnológicos se han conformado las redes sociales que permiten la conformación de grupos de acuerdo con los intereses personales que animen a cada uno, así, las salas de chat pueden estar dividas según el tema o el interés de cada participante. Las personas se sienten más libres para expresar las ideas a través de mensajes de texto, whatsApp…etc. Las informaciones se difunden con gran rapidez y pueden deteriorar o magnificar la imagen de alguien en muy corto tiempo. Es asombroso comprobar cómo ha cambiado la forma de hacer amigos y relacionarse con los avances de la tecnología. El mundo es otro desde la irrupción de la cibercultura y su consecuente complejidad inimaginable.



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